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La piel/¿Que es la piel?/Color de la piel
  03/06/2004
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El color de la piel

La piel es un órgano exclusivo e inherente a cada persona. En su estado normal es firme, flexible, fina, de tacto suave y es el resultado de un equilibrio entre los procesos de queratinización, descamación, secreción de sebo... Pero la piel experimenta importantes variaciones ante diversas circunstancias tales como la edad, la raza, el clima, el sexo, el estado de salud, etc. Tal vez la característica más importante que diferencia a las personas en cuanto a su tipo de piel es el color que ya esta presente desde el nacimiento.

El color de la piel de cada persona está determinado, en gran parte por su herencia y se debe a la presencia dos tipos de pigmentos: la melanina de la epidermis y la hemoglobina de los glóbulos rojos que circulan por los vasos sanguíneos situados en la dermis. La melanina es la responsable del color moreno de la piel. De ahí las diferencias de color de una raza a otra.

La melanina (palabra derivada del griego “melas”, negro) es un pigmento producido exclusivamente por unas células especializadas llamadas melanocitos. En ellos, mediante un proceso de melanogénesis, se elabora la melanina a partir del aminoácido tirosina y se producen dos tipos de melanina: la eumelanina, que es un pigmento negro o marronáceo y la feomelanina, que es un pigmento rojo-amarillento, propio de las personas pelirrojas. En el interior de estas células se acumula la melanina en unos pequeños órganos llamados melanosomas. Las diferencias interpersonales e interraciales del color dependen del número, disposición y tamaño de los melanosomas dentro de los melanocitos; todo ello está programado genéticamente, es decir, viene determinado por nuestra herencia. Pero la cantidad de melanina que se forma en la piel depende en gran medida del sol. La melanina es un filtro que difracta la radiación solar, es decir, la refleja hacia fuera impidiendo que penetre en el cuerpo. Por tanto, la melanina, sirve principalmente para proteger a la misma piel de los rayos solares. El hecho de que la piel se broncee como consecuencia de los rayos solares constituye una reacción defensiva de la piel y evita que se queme y se dañen los núcleos celulares.

La capacidad de fabricación de la melanina, y por tanto, el grado de defensa de la piel, sirve a los dermatólogos para diferenciar los tipos de piel según su grado de tolerancia a los rayos del sol (fototipos). Hay seis fototipos, desde albinos (fototipo I, con piel totalmente blanca muy sensible a la radiación solar) hasta negros (fototipo VI, con piel que no se quema nunca por los rayos del sol).

Además de por el sol, la formación de melanina está estimulada por factores hormonales como la hormona activadora de la melanina (MSH) o los estrógenos (hormonas sexuales femeninas). Por ello durante el embarazo las mujeres se ponen más morenas, y también es más fácil que aparezcan manchas oscuras en la piel.

El otro pigmento que contribuye a colorear la piel es la hemoglobina, que se halla en los glóbulos rojos de la sangre. El color rojo de la piel se ve mejor en las zonas del cuerpo en las que la capa córnea es más delgada o no existe, como por ejemplo en las mucosas. Si los vasos se dilatan, llega más sangre a la piel y ésta adquiere un tono rojizo; por el contrario, la contracción de los vasos sanguíneos produce palidez.






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