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La piel/Cuida tu piel/Cabello y cuero cabelludo
  07/06/2004
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Cuidado del cabello y cuero cabelludo

El cabello o pelo del cuero cabelludo, además de ser un verdadero adorno, considerado desde los tiempos más remotos como un símbolo de seducción y de fuerza, tiene igualmente un papel funcional de protección del cerebro y sobre todo de la piel del cuero cabelludo, tanto de las adversidades climatológicas (sol, variaciones térmicas,...) como de los traumatismos.

El pelo es una producción epidérmica filamentosa, pigmentada y cornea, compuesta por paquetes de fibrillas retorcidas en forma helicoidal o espiral de queratina (proteína dura y a la vez ligera) unidas por moléculas de azufre, lo que asegura la cohesión, rigidez y solidez del pelo. La elasticidad es la propiedad más importante del cabello. La capacidad de estiramiento de un cabello seco es del 30% de su longitud, pero puede llegar al 100% cuando está húmedo. En cuanto a la resistencia mecánica, la carga de ruptura es del orden de los 50 gramos por pelo, de forma que un hombre colgado por sus cabellos podría perfectamente soportar su propio peso. El diámetro del cabello femenino es ligeramente mayor que el del hombre. En la cabeza del adulto hay, por término medio, unos 120.000 cabellos; los rubios tienen mayor número y los pelirrojos menos. Las cejas constan de unos 600 cabellos, y las pestañas superiores de 150 a 200.

En el ser humano, los primeros folículos aparecen entre el segundo y tercer mes de vida fetal. A medida que se desarrolla la piel, se agrupan los folículos y alrededor del 5º mes surgen los rudimentos de cabello, es decir el lanugo, un finísimo vello, poco o nada pigmentado, que se desprende antes o poco después del nacimiento. Durante los primeros meses de vida, el lanugo es sustituido progresivamente por un pelo estructuralmente diferente, más consistente, sobre todo en las cejas y la cabeza. El resto del cuerpo se recubre del vello corto y fino (folículos vellosos) que se conserva hasta la pubertad. Luego nacen los pelos de tipo terminal, más largos y gruesos, en las axilas, el pubis y, en los varones en el labio superior y la barba (folículos terminales). La cantidad de pelo terminal varia con arreglo a la raza, el sexo y la herencia individual, aunque comúnmente abunda más en el hombre; la mayor parte del cuerpo de la mujer está recubierto de vello, a menudo imperceptible excepto en las piernas. En la cara (y parte superior de la espalda y del tórax) los folículos pilosos son muy finitos, casi imperceptibles y las glándulas sebáceas que los acompañan son muy gruesas (folículos sebáceos). Éstos son los folículos que se taponan e infectan en el acné.


El cabello está implantado en la piel del cráneo, también llamada cuero cabelludo, a través de una depresión de la epidermis. Un cabello tiene dos partes:

- La parte visible o tallo, formado a su vez por tres capas concéntricas de células: la más externa, llamada cutícula, cuyas células están dispuestas en forma de escamas, como las tejas de un tejado; la central, córtex o corteza, capa más gruesa formada por queratina que da flexibilidad. Incluye la melanina, responsable de la pigmentación del cabello que varía según los individuos; la más interna ,médula, constituida por células “sueltas” que no forman capas.

- La raíz o bulbo piloso es la parte que se implanta en el cuero cabelludo de forma oblicua a la superficie del mismo. La raíz está contenida en un saco, cuyo conjunto constituye el folículo piloso. En su parte inferior está ubicada la papila, pequeña depresión que recoge los vasos sanguíneos y los nervios de la dermis que aportan la nutrición al pelo y le dan la sensibilidad. A los lados y en la parte superior se encuentra la zona germinativa o matriz, que es el lugar donde las células fabrican la queratina de pelo y la melanina que da el color al mismo. La matriz es muy resistente y de muy difícil eliminación, de forma que si se arranca un pelo crece otro en su lugar.

A través del pelo asentado en la raíz, se elimina grasa o sebo de la glándula sebácea anexa (pueden existir hasta 5), lo que da brillo al pelo. El folículo piloso y la glándula sebáceo constituyen el sistema pilosebáceo. De la base de la mayoría de los folículos pilosos parten músculos diminutos (llamados músculos erectores) que son los responsables del fenómeno de "horripilación" ("pelos de punta" o “carne de gallina”) que se desencadena por el frío, la emoción o la cólera.

El color natural del pelo es casi específico para cada individuo y comprende un amplio abanico de tonos que va desde el negro, el marrón, el castaño, el rojo, el rubio, pasando por el gris y el blanco. El color del pelo está en función de la cantidad y la calidad de la melanina situada en la corteza del tallo capilar. Dicha melanina está producida por las células situadas en la base de la raíz y depende de factores hereditarios, hormonales, nutricionales, etc. Este pigmento es más abundante en los cabellos oscuros. Con los años disminuye, debido a la disminución de la actividad de los melanocitos, justificando el blanqueamiento del cabello (canas). La herencia interviene en este fenómeno, que será más o menos precoz y más o menos rápido.

El carácter más o menos rizado del cabello depende del ángulo de implantación de la raíz en la piel, de la forma del tallo piloso y de la configuración de las fibrillas de queratina (plana para los cabellos rizados y casi redonda para los cabellos lisos). El cabello humano visto en un corte transversal, puede dividirse en tres grupos generales: El pelo circular suele ser lacio; el ovalado, ondulado; y el comprimido, ensortijado o crespo. Existe correlación con las distintas formas del cabello y la raza o grupo étnico específico. En la raza amarilla predomina el pelo lacio y resistente, de sección circular. En la raza negra el pelo ensortijado y recio, de sección elíptica o reniforme. Y por lo general en la raza blanca es ovalado, liso y relativamente sedoso, con un color que varía del rubio al negro, pasando por las diferentes tonalidades del castaño.


El crecimiento del pelo está sujeto a un proceso cíclico, pudiéndose distinguir tres fases, a cada una de las cuales les corresponde un aspecto particular del cabello:

- La fase anágena, corresponde al período de reactivación y crecimiento activo del cabello que dura de tres a seis años. Son la gran mayoría de los cabellos (80-90%).

- La fase catágena, período de regresión que dura tres semanas. La actividad del folículo se detiene durante esta fase. El cabello se encoge y se vuelve inactivo

- La fase telógena, con una duración aproximada de tres meses, la raíz del cabello degenera y se desprende de la papila. El pelo cae y la zona germinativa entra en un período de inactividad, por lo que se ve desplazada por un nuevo folículo adyacente que entra en fase anágena entre las 6 y 10 semanas. Cada día caen entre 50 y 100 cabellos de manera natural


A lo largo de la vida se suceden unos 25 ciclos foliculares. En el caso del pelo del resto del cuerpo la duración de las fases es a la inversa. El crecimiento de los cabellos de una adulto normal es alrededor de 1 mm cada tres días o 1,25 cm al mes. Al alcanzar los 25 cm de longitud este ritmo se reduce a la mitad debido a la influencia del peso del pelo.

Tal crecimiento se ve influenciado por factores hormonales, genéticos, nutricionales y psíquicos. Es más rápido en los meses de verano, entre los 15 y los 30 años de edad, en las mujeres y en la localización de la zona superior de la cabeza. El crecimiento es menor durante procesos patológicos, en el embarazo y en la nuca. La densidad de los cabellos disminuye con la edad. En el nacimiento es de 1.135 pelos /cm2 y en el adulto con un cabello normal será de 200 a 300 cabellos /cm2.


Cuidados generales del cuero cabelludo:

Decimos que un cabello es sano y cuidado cuado está limpio, suave, brillante, tiene cuerpo o volumen y es resistente a la tracción. Si queremos tener o aproximarnos a esta afirmación deberíamos seguir las siguientes recomendaciones:

- UN REQUISITO ESENCIAL PARA CONSERVAR EL CABELLO ES LA HIGIENE CONSTANTE DEL PELO Y DEL CUERO CABELLUDO. Al contrario del mito o creencia general, de que “lavar el cabello a menudo es malo”, se sabe que desde un punto de vista científico no existe evidencia que esto sea cierto. Más bien se ha comprobado que es negativo la falta de higiene debido a los depósitos excesivos de sebo, suciedad y restos de células muertas. Debe utilizar productos especialmente diseñados para el cabello y no los destinados a la higiene corporal general. La mayoría de los champús se elaboran cuidadosamente para adaptarse a las exigencias individuales de cada tipo de cabello: normal, graso o seco. Es importante que aclare el champú siempre de forma completa.

- NO UTILICE SECADORES DE PELO DEMASIADO CERCA O A ALTAS TEMPERATURAS. se aconseja secar el cabello con un toalla y si se utiliza secador es recomendable emplear el modo frío.

- NO REALICE PEINADOS O CEPILLADOS EXCESIVAMENTE FUERTES NI FRECUENTES. El roce daña la cutícula que es una barrera de protección para el pelo. Evite la costumbre de "empapar” el cuero cabelludo de los niños al peinarlos.

- EVITE EL USO DE SUSTANCIAS O TÉCNICAS COSMÉTICAS AGRESIVAS. Algunos tintes y permanentes dañan la cutícula de forma importante.

- SIGA UNA DIETA EQUILIBRADA. Una alimentación con carencias en aminoácidos azufrados, vitaminas o minerales y un consumo excesivo de sal influye negativamente en la vida del cabello.

- PESE A LA CREENCIA GENERAL, EL CORTE O RASURADO DEL PELO NO ESTIMULA SU CRECIMIENTO. Ésta es una idea falsa muy extendida. Éste error se explica por el hecho de que el desarrollo es más rápido y simultáneo “a ras” de piel. Al contrario que las plantas, el tallo del cabello es una estructura muerta. La cadena de queratina que crece durante años, no tiene ninguna vida una vez que está en el exterior de la piel. Es igualmente falso que el cabello crezca más si se corta en luna llena. Esta idea se basa probablemente en antiguas observaciones de las variaciones del ciclo pilar, a su vez condicionadas por las fluctuaciones hormonales psicológicas.

- EL TABACO ES PERNICIOSO PARA LA SALUD DEL CABELLO. Porque contrae los vasos sanguíneos del cuero cabelludo y disminuye su aporte sanguíneo y por tanto su nutrición.

- PRESERVE SU PELO DE LAS AGRESIONES EXTERNAS. El sol, el frío extremo, la lluvia y el calor lesionan el cabello.

- CONSULTE A SU DERMATÓLOGO. Ante cualquier observación de anomalías en el cabello (caída importante difusa o por zonas, caspa, seborrea) diríjase al único especialista que le podrá ayudar, sin falsas promesas ni remedios milagrosos. El dermatólogo le prescribirá aquellos productos cuya fiabilidad haya sido científicamente comprobada.






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