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La piel/Sol y piel/Normas de protección solar
  24/06/2004
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NORMAS DE FOTOPROTECCIÓN

Disfrutar del sol con inteligencia:

La sociedad moderna nos ha impuesto la moda del bronceado. Lucir una piel morena nos hace sentir más atractivos y sanos. Sin embargo, y aunque no nos guste, debemos admitir sin paliativos que cualquier intento de lograr un bronceado supone irremediablemente exponer nuestra piel a un envejecimiento prematuro, que se demuestra con la aparición de manchas y arrugas y la posibilidad de padecer cáncer de piel, cada vez más frecuente. Las radiaciones solares tienen un efecto acumulativo sobre la piel, por lo que estos problemas no se notan de inmediato, sino con el paso de los años, casi de forma imperceptible pero irreversiblemente.

Todos los dermatólogos insistimos en la necesidad de seguir unas recomendaciones básicas para la protección de la piel frente a la exposición de los rayos solares. Cuanto antes se inicie la correcta aplicación de las medidas de fotoprotección, mejor se cumplirán los objetivos de prevención del fotoenvejecimiento y del cáncer de piel. Las campañas de información al público aumentan los conocimientos acerca de los riesgos del sol pero está demostrado que ello no está seguido de un cambio de actitud en cuanto a la protección solar de la población, quizá porque los efectos adversos que no se presentan de inmediato, se ignoran. Sin embargo, es problema es tan real e importante, que todas las advertencias difundidas respecto a los peligros sanitarios y cosméticos del sol, son pocas.

NORMAS DE PROTECCIÓN SOLAR

Las siguientes recomendaciones, aunque parezca lo contrario, permiten un bronceado que con toda seguridad será suficiente para sentirnos atractivos y saludables. Siempre será necesario conocer nuestro fototipo para ser conscientes de la cantidad de exposición al sol que podemos tolerar y también será necesario conocer el índice de radiación solar previsto y actual. Consulte la predicción en los partes metereológicos o mediante consulta en esta web.

Plantee su exposición solar en función de los índices de radiación ultravioleta locales previstos.

Extreme la protección cuando los índices de radiación ultravioleta previstos o actuales superen el nivel 5-6 (estos niveles suelen detectarse en la estación de verano). Cuando suceda esta situación adecue su conducta en base a las siguientes premisas:

  • En torno al mediodía astronómico (entre las 11 y las 16 horas), no se exponga al sol directamente, ni incluso habiéndose aplicado un protector solar.
  • Esta norma es de riguroso respeto las personas con fototipos I, II y III. También en personas que han padecido cáncer de piel o que presentan enfermedades que se agravan con el sol.
  • Esta protección debe realizarse en todos los ámbitos de disfrute (playa, montaña, piscinas, solarium, terrazas), en actividades laborales (agricultores, construcción, socorristes) o deportivas en recintos exteriores.
  • Conviene mantenerse al abrigo del sol, en espacios interiores o a la sombra. No sirve sentarse bajo una sombrilla, ya que la arena refleja de forma abundante los rayos solares, que de modo indirecto nos alcanzan.
  • Caminar o estar dentro del agua tampoco nos protege.
  • Tampoco exponerse al sol si el día está nublado. Aunque el cielo esté cubierto (el 70-80% de los rayos UV siguen llegando a la piel).
  • Si la exposición es inevitable, es recomendable siempre utilizar indumentaria adecuada (ver punto 3) y filtros solares (ver punto 2).
  • En la nieve el reflejo de la luz del sol aumenta y, por tanto, sus efectos se multiplican.
  • Recuerde que son muy perjudiciales las quemaduras solares, sobre todo en la infancia y en ancianos
  • El resto de horas del día son las más propicias para realizar una exposición solar pero con ciertas consideraciones:
  • Puede ser muy perjudicial los baños de sol para broncearse en los fototipo I y II, que no deben ni intentarlo (con su tipo de piel nunca se pondrán morenos y siempre se quemarán).
  • El resto de fototipos deben procurar que el bronceado (si éste es irrenunciable) sea el mínimo que de un aire "saludable" a la piel (ningún grado de bronceado es saludable).
  • Las primeras exposiciones al sol deben ser progresivas en dosis de 10, 15 y 20 minutos, y preferentemente en movimiento. Y nunca más de media hora al día. La idea extendida de tomar sesiones de UVA para "preparar la piel" no es más que la aplicación popular de este principio de exposición breve y escalonada.
  • Extremar la precaución en las zonas del cuerpo más sensibles: cara, labios, cuello, cabeza, escote, senos, orejas y dorso de los pies.
  • No se debe permanecer tumbado inmóvil haciendo baños de sol durante más de un cuarto de hora seguido. Bajo ningún concepto se debe dormir bajo el sol. Conviene estar en movimiento realizando otras actividades, beber pequeñas cuantidades de agua, así como aplicarse agua sobre el cuerpo o bañarse para refrescar la piel.
  • No exponerse al sol si toma medicamentos que puedan reaccionar con el sol (pregunte a su dermatólogo o a su alergólogo si tiene duda).
  • Se debe evitar el uso de productos que contengan alcohol (perfumes, colonias, desodorantes, after-shave ...) antes de la exposición solar, puesto que pueden causar manchas oscuras en la piel.
  • Durante el embarazo, puerperio o cuando se toman anticonceptivos orales u otros tratamientos hormonales, debe especialmente evitarse la exposición al sol y usar productos de alta protección por el riesgo de melasmas (manchas pardo-negruzcas que suelen aparecer en la cara).
  • Para compensar la pérdida de agua por el sudor por la exposición solar es conveniente beber abundante cantidad de líquido.
  • Después de tomar el sol, la piel está deteriorada por el aire, la sequedad, el cloro o la sal, por lo que conviene tomar una ducha con agua sin usar jabones con demasiados tensioactivos o perfumes , geles o esponjas. A continuación, aplicar una crema hidratante que nutra, refresque e hidrate la piel.
  • Para prevenir el envejecimiento cutáneo es recomendable consumir una cantidad adecuada de fruta fresca, verdura y cereales con un alto nivel de fibra y antioxidantes, como el betacaroteno. Por el mismo motivo se debe evitar el tabaco y moderar el consumo de bebidas alcohólicas, que también favorecen el envejecimiento cutáneo.
  • Aunque es indudable que el sol fomenta la síntesis de vitamina D, hay que tener en cuenta que en la sociedad europea occidental actual no existen, salvo contadísimas excepciones, deficiencias dietéticas de vitamina D, y que por lo tanto no tiene sentido exposiciones solares prolongadas con la pretensión de lograr supuestos beneficios en pacientes afectos de fracturas, artrosis, artritis, osteoporosis, etc.

 

Siempre es crucial el uso de un fotoprotector solar adecuado y de forma generosa si la piel se expone al sol

Los fotoprotectores solares sirven para protegerse del sol sólo si se aplican correctamente. Nunca deben servir para broncearse. Desconfíe de los fotoprotectores que se comercializan para "ponerse moreno". Tampoco se debe sobreestimar el papel de los fotoprotectores. Su uso siempre debe ir acompañado del resto de mediadas de fotoprotección.

  • Compre productos con un etiquetado claro y comprensible que se ajuste a su fototipo y a su conducta respecto a la exposición solar.
  • No utilice el fotoprotector para aumentar el tiempo de exposición solar.
  • Aplíqueselo de forma generosa sobre una piel perfectamente limpia y seca y sin haberse aplicado previamente ningún perfume, cosmético ni maquillaje. Con mucha frecuencia las cremas se aplican de modo irregular dejando zonas sin producto aplicado.
  • Utilice cremas fotoprotectoras que cubran tanto el espectro UVA como el UVB. En general, se acepta que los fotoprotectores solares deben tener una cobertura máxima en la zona de las radiaciones ultravioletas tipo B, causantes de los enrojecimientos y las quemaduras solares. No obstante, la tendencia actual, es cubrir la zona ultravioleta tipo A, junto con las ultravioleta B, para prevenir también el envejecimiento prematuro y el cáncer de piel.
  • Utilice factores químicos o físicos, aunque estos últimos generalmente tienen mayor grado de protección, pero son menos agradables por su cosmética. Los filtros químicos deben ser aplicados sobre la piel 30 minutos antes de la exposición al sol. Los filtros físicos pueden ser aplicados inmediatamente antes de la exposición. Infórmese en el envase del producto.
  • El índice o factor de protección indica las veces que se multiplica el tiempo que tarda la piel en quemarse si se expone a sol. Este tiempo es personal y variable, según la dosis eritematógena mínima (ver sol: amigo o enemigo). Por lo tanto, cuanto más alto es el factor, más tiempo nos protege. La protección mínima recomendable es de 15. Cuando más bajo es el fototipo, se recomienda usar factores más altos de 15 (de 20 ó 30, para personas de tez clara, que se broncean poco y se queman en muchas ocasiones, y de entre 40 y 60, para personas de tez blanca que nunca se broncean y siempre se queman o personas que presentan determinadas enfermedades que se agravan con el sol (fotoalergias, lupus eritematoso, xeroderma pigmentoso, albinismo, vitíligo, etc), o que han padecido cáncer de piel. Conviene saber que este índice que figura en el envase siempre esta por encima del índice de protección real, ya que la medida de éste se obtiene por métodos de laboratorio.
  • También se debe aplicar los filtros solares cuando se lleven a cabo actividades a gran altitud, como esquiar o montañismo.
  • Se pueden utilizar cremas, lociones, sprays o geles protectores escogiendo siempre productos resistentes al agua y que se adecuen al tipo de piel de cada persona.
  • Las cremas protectoras se debe reaplicar cada 30-60 minutos, si la exposición continúa, o más frecuentemente si se presenta sudoración importante o si se realiza ejercicio.
  • Reaplique el filtro solar después de salir del agua. El agua no supone ninguna barrera para la mayor parte de las radiaciones UV. Por este motivo es importante la utilización de un protector resistente al agua.
  • También se deben utilizar en los días nublados si el índice ultravioleta es superior a 5.
  • Los labios deben protegerse con lápices o barras fotoprotectoras.
  • Puede utilizar complementos antioxidantes adicionales que eliminen el exceso de radicales libres inducidos por la radiación.

 

La indumentaria es muy importante en la defensa contra los efectos prejudiciales del sol

Las radiaciones ultravioletas del sol se combaten fundamentalmente mediante prendas de vestir, de una forma mucho más eficaz que los filtros solares.

  • Es recomendable llevar una gorra o sombrero de ala amplia para proteger la cabeza y cara.
  • Las prendas más adecuadas son las de algodón, oscuras, poco porosas y secas (las prendas mojadas se "adhieren" a la piel y se elimina la capa de aire entre las dos, por lo que la capacidad de la ropa para filtrar la radiación del sol disminuye o se pierde)
  • Se ha de proteger la vista con unas gafas de sol que absorban la radiación ultravioleta.

 

Durante la infancia y la adolescencia las medidas de protección solar deben de ser más rigurosas

La protección del sol resulta especialmente importante en los niños, tanto por las consecuencias inmediatas como por las tardías. El efecto perjudicial inmediato del sol sobre la piel del niño puede originar con mayor facilidad enrojecimiento y quemaduras que, si son muy extensas, pueden afectar al estado general con fiebre, náuseas, etc. Estas quemaduras ocasionales durante la infancia se consideran el factor de riesgo más importante que predispone en la edad adulta a padecer melanoma. Existen evidencias de una relación entre las quemaduras solares y la cantidad de exposición solar recibida en la infancia y la aparición en el adulto de melanoma maligno. De ahí la importancia del papel de los adultos (padres, educadores, etc.) y de los grupos de opinión cercanos (profesores, socorristas,...).

Los recién nacidos y niños menores de 1 año, independientemente de su fototipo, nunca deben ser expuestos directamente al sol cuando el índice ultravioleta es superior a 5.

  • Los niños mayores de 1 año y los adolescentes, no deben superar tiempos de exposición solar de más de una hora, si el índice ultravioleta es mayor de 5, y nunca deben realizar baños de sol.
  • Durante las exposiciones solares, es conveniente llevar una vestimenta que cubra casi la totalidad de la piel y en las zonas que no estén cubiertas, se debe emplear un fotoprotector que cubra las radiaciones UVB y UVA, de pantalla total, resistente al agua y al roce mecánico, y preferiblemente que contenga sólo filtros físicos, ya que los químicos tienen un mayor riesgo de intolerancias en la delicada piel de los niños
  • La protección es especialmente importante:
  • En niños con piel clara, ojos azules o grises, y que presentan fácilmente fuerte enrojecimiento ante exposiciones solares no muy intensas.
  • En niños que presenten desde la primera infancia más de cinco lunares (nevus melanocíticos) de más de cinco milímetros de diámetro El número de nevus adquiridos también parece estar en relación con el nivel de exposición al sol durante la infancia y adolescencia.
  • Parece demostrado que una fotoprotección continuada hasta los 18 años de edad, consigue reducir significativamente el riesgo de cáncer de piel en el adulto, habida cuenta que un individuo recibe en esta época de su vida hasta 50-80% del total de su existencia.

 

Ante cualquier problema relacionado con el sol y la piel acuda a su Dermatólogo

  • Pida consejo sobre las normas de protección solar al especialista más adecuado: Su dermatólogo
  • Si después de una exposición solar aparecen zonas de enrojecimiento intenso,ampollas, dolor, fiebre o dolor de cabeza, es conveniente ir a su dermatólogo. Mientras tanto, será útil aplicar compresas de agua fría sobre la zona de la piel afectada, mantener una buena hidratación y, si no existe contraindicación al respecto, tomar un comprimido de ácido acetil salicílico, que actúa como antitérmico, analgésico y antiinflamatorio.
  • Conviene autoexplorarse la piel cada 3 meses para detectar cambios en los lunares existentes o manchas y lesiones verrucosas, nodulares nuevas. Si se aprecia alguna de estas eventualidades acuda al Dermatólogo.
  • Acuda a su Dermatólogo para examinar la piel de forma regular (cada año) sobre todo si tiene más de 5 lunares en su cuerpo y sobre todo si en su familia existen antecedentes de cáncer de piel.
  • Consulte a su dermatólogo o alergólogo si duda de la posibilidad de reaccionar con el sol de los medicamentos o cosméticos que utiliza. Existen numerosos fármacos que pueden ser fotosensibilizantes. Los grupos de fármacos de uso más habitual que pueden producir este efecto se encuentran entre los antibióticos, los antiinflamatorios y los diuréticos. Debe evitarse completamente la exposición solar durante los tratamientos con medicamentos fotosensibilizantes. Si la medicación es de obligado consumo y irremediablemente se expone al sol se aconseja una especial cumplimiento de las normas de protección solar.
  • Consulte a su dermatólogo si la enfermedad que padece puede empeorar o está relacionada con el sol.
  • Existen algunas enfermedades de la piel en los que la acción del sol ejerce un efecto favorable (psoriasis, dermatitis atópica, acné, micosis fungoide, urticaria pigmentosa, pitiriasis liquenoide, pitiriasis rubra pilaris, prurito urémico, pustulosis palmo-plantar, vitíligo, liquen plano, alopecia areata, papulosis linfomatoide, ictericia neonatal, pitiriasis rosada,...). La luz solar, tomada en dosis diarias, moderadas y regulares es beneficiosa. En estos casos, la supervisión dermatológica tiene que ser muy estrecha, de manera que el sol pueda ejercer beneficios para su enfermedad, pero tratando de reducir al mínimo los perjuicios para la salud que pueda producir esta exposición. Las medidas de protección solar deben ajustarse a su situación individual. Deben protegerse las zonas de piel no afectadas por la enfermedad. En este sentido los fotoprotectores pueden utilizarse para tratar de minimizar los efectos de las radiaciones de longitud de onda más peligrosas (UVB), permitiendo realizar exposiciones más prolongadas con menor riesgo de quemadura solar. Los fotoprotectores permiten también proteger las zonas de piel no afectadas por la enfermedad susceptible de helioterapia.

 

*Recomendaciones para la exposición al sol a los pacientes afectos de psoriasis

-Iniciar la exposición al sol con sesiones muy breves, aumentando gradualmente la dosis. Conviene ser constante. La mejora no es inmediata. Son necesarias varias semanas para notar mejorías significativas.

-Es muy importante evitar las quemaduras solares, puesto que pueden empeorar la psoriasis.

-Utilizar filtros solares, que disminuyen el riesgo de quemadura permitiendo, no obstante, el efecto del sol. Los fotoprotectores sirven también para disminuir el envejecimiento cutáneo y el riesgo de cáncer de piel. Se recomienda proteger, sobre todo, las zonas no afectadas por la psoriasis.

-Evitar las horas de mayor intensidad de los rayos solares (de 12 de la mañana a 4 de la tarde).

-Llevar gafas protectoras contra los rayos ultravioleta (UVA y UVB), que a la larga podrían causar cataratas.

-Aplicar cremas hidratantes, que reducen la sequedad de la piel, disminuyen el picor y mejoran el efecto del sol. El empleo de filtros solares con vehículo hidratante, rico en ácidos grasos, resulta también beneficioso.

-El bronceado no impide la aparición de nuevas lesiones de psoriasis.

-No todos los pacientes de psoriasis mejoran con la exposición al sol. En algunos casos, denominados psoriasis fotosensible, el efecto de la radiación UV es negativo, induciéndose la aparición de nuevas lesiones. En otros casos, la psoriasis puede ir asociada a otras enfermedades en los que la acción del sol es negativa, como el lupus eritematoso, la erupción solar polimorfa, la urticaria solar, etc. Es imprescindible la realización de medidas extremas de fotoprotección.

-Las personas con psoriasis pustulosa o eritrodérmica raramente mejoran con el sol.

-Aunque los baños de sol pueden mejorar significativamente o blanquear la psoriasis, la duración de la remisión o de la mejoría varía individualmente.

 

*Recomendaciones para la exposición al sol a los pacientes afectos de dermatitis atópica o ictiosis

-Se debe realizar una exposición solar moderada y progresiva, evitando siempre la producción de quemaduras.

-El uso de fotoprotectores no impide los beneficios inducidos por la helioterapia en pacientes afectos de dermatitis atópica o ictiosis vulgar.

-Dado que muchos de los pacientes afectados por dermatitis atópica son niños, tendremos en cuenta las recomendaciones de la fotoprotección en la infancia, utilizando preferiblemente filtros físicos.

-Deberán evitarse fotoprotectores cuyos excipientes contribuyan a resecar la piel (geles, lociones alcohólicas, etc.), resultando muy útiles los vehículos hidratantes y ricos en ácidos grasos esenciales ( omega 6), ceramidas, etc.

-No se recomienda la exposición solar ante la existencia de pitiriasis alba o dartros acromiante. Representan zonas de inflamación por sequedad que momentáneamente lesionan la piel impidiendo su bronceado, produciendo por contraste con la piel circundante sí bronceada, inestéticas máculas hipocrómicas y descamativas.

-No se recomienda la exposición solar ante la existencia de lesiones faciales de dermatitis atópica del adulto (caja roja atópica), en las que la luz ultravioleta (principalmente UVB) actúa como factor agravante y desencadenante.

 

*Recomendaciones para la exposición al sol a los pacientes afectos de acné

-Aunque la mayoría de las personas afectadas de acné mejoran durante el verano, muchas de ellas experimentan un intenso rebrote en los meses otoñales. Por ello se le recomienda que la exposición al sol debe hacerse de forma gradual, utilizando fotoprotectores con un índice de protección medio alto (FPS 15).

-Con mucha frecuencia, los pacientes afectados de acné están realizando tratamientos médicos que pueden resultar fotosensibilizantes, como las tetraciclinas orales, los retinoides, el peróxido de benzoilo, etc., lo que hace aconsejable el uso de fotoprotectores durante los meses estivales. Si no se realizan las adecuadas medidas de fotoprotección, puede producirse una pigmentación de las lesiones residuales y cicatriciales del acné, lo que determinará una complicación estética, en ocasiones difícil de resolver.

-Aunque la mayoría de los casos de acné mejoran con una exposición al sol moderada y gradual, existen formas de acné denominadas acné estivalis o acné Mallorca, en los que el desencadenante externo fundamental son las propias radiaciones solares.

-los pacientes afectados de acné deberían utilizar fotoprotección específica para el paciente acneico, ya que los excipientes con contenido graso del fotoprotector podrían resultar comedogénicos, perpetuando o agravando el acné.


Se debe evitar el bronceado artificial mediante lámparas de rayos UVA

NO es saludable para la piel el bronceado artificial, por que está más que demostrado que los rayos ultravioleta A son los precursores del cáncer de piel. Por este motivo, conviene evitar el bronceado cosmético. Además son causa frecuente de quemaduras y de envejecimiento prematuro de la piel. Actualmente, en nuestro país está pendiente una reglamentación sobre estos aparatos y la calificación del personal que puede manejarlos (el Ministerio de Sanidad está elaborando un Real Decreto para establecer las condiciones que deben reunir los aparatos y centros de bronceado). En la actualidad existen muchos interrogantes sobre el tipo de aparatos usados y del manejo de los mismos por el personal contratado.

Dr. González Castro






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