Los protectores o filtros solares son unas sustancias químicas que aplicadas sobre la piel, atenúan (no la evitan con totalidad) la acción perjudicial de los rayos solares. Estas sustancias aparecieron durante los años cuarenta para la protección solar de los marines norte-americanos que combatían en el pacífico, durante la segunda guerra mundial. Desde entonces su aplicación se ha ido popularizando de tal manera que su uso es casi universal y en franco aumento. En los últimos años, la industria farmacéutica se ha lanzado a una frenética carrera de investigación y comercialización de una amplia gama de filtros solares de alta eficacia y adecuada cosmética, que brindan a los usuarios un sencillo instrumento de protección frente a los riesgos de la exposición solar.
Pero no conviene sobreestimar el uso de los fotoprotectores, que no lo son todo en las medidas de protección. Por si solos no protegen absolutamente y su uso no debe ser único. Deben estar englobados con otras medidas de fotoprotección. Los fotoprotectores nos pueden dar una falsa seguridad y hacernos creer que podemos exponernos durante más tiempo al sol. Y si a esto le añadimos la elevada confusión en el uso de los fotoprotectores, debido a los números y términos excesivamente técnicos con que se etiquetan estas cremas, es comprensible que probablemente no se haga un empleo correcto de los mismos.
Además, disponemos de muchas formas de presentación (cremas, leches, lociones, geles, sprays, barras de labios y maquillajes) que nos hacen más cómoda su aplicación y adecuada a nuestro tipo de piel, o problema cutáneo subyacente. En terapéutica tópica dermatológica, la elección del excipiente idóneo siempre es fundamental para lograr un mayor beneficio. Así por ejemplo, en pacientes con piel seca la utilización de un vehículo hidratante permitirá realizar un tratamiento complementario de la piel a la par que facilitará la acción y tolerancia del fotoprotector. Por el contrario, en personas con piel grasa (seborrea, acné, dermatitis seborreica), los fotoprotectores con excipiente graso ejercerán un efecto negativo, principalmente por su comedogenicidad, por lo que nos será útil el empleo de excipientes en gel o solución.
Tres son los conceptos a tener en cuenta en cuanto a los fotoprotectores:
- LOS TIPOS Y COBERTURA DE LOS FOTOPROTECTORES SOLARES
- EL SIGNIFICADO DEL FACTOR DE PROTECCIÓN
- RECOMENDACIONES SOBRE EL USO CORRECTO DE LOS FOTOPROTECTORES
- TIPOS Y COBERTURA DE LOS FOTOPROTECTORES SOLARES
Los fotoprotectores son sustancias químicas que actúan mediante dos tipos de mecanismo: absorción o reflexión. En función de estos dos mecanismos, se dividen en dos grandes grupos:
-Fotoprotectores químicos u orgánicos: Son sustancias que aplicadas en la piel absorben los fotones de la luz solar, a través de reacciones fotoquímicas, y los modifica para que no perjudique la piel. Necesita unos 30 minutos para hacer efecto, por lo que no es suficiente aplicarlo inmediatamente antes de tomar el sol. Dado que se absorben en la piel, tienen más riesgo de alergia, por lo que su uso está restringido en los niños. De todas formas, son los fotoprotectores más usados por que son los más cosméticos.
Estas sustancias químicas están reguladas por la Legislación Cosmética Española. Las sustancias más utilizadas son el PABA y sus derivados, las benzofenonas y los cinamatos, los derivados de dibenzoilmetano, el ácido 2-fenil 5- benzimidazol sulfónico,...que son selectivas para una determinada longitud de onda del espectro lumínico.
En función de la cobertura del espectro solar se subclasifican en:
- Fotoprotectores químicos de protección limitada (Agentes preventivos sólo de las quemaduras solares): Sólo protegen de los rayos ultravioleta tipo B. Por lo tanto, no cubren todo el espectro de la radiación solar. Son los filtros selectivos en los que su máximo de absorción se sitúa entre los 290 y 320 nm. Solo evitan el riesgo de quemaduras solares, pero no los efectos de los rayos ultravioletas tipo A. El ejemplo de este tipo de sustancias es el PABA y derivados.
- Fotoprotectores químicos de protección amplia (Agentes preventivos de quemaduras y bronceado) protegen al mismo tiempo los UVB y UVA, por lo que previenen las quemaduras y protegen de las fotodermatosis, el envejecimiento cutáneo y el cáncer de piel. El ejemplo más conocido es la benzofenonas.
-Filtros físicos, inorgánicos o pantalla total: Son sustancias inertes que aplicadas en la piel reflejan la luz solar como un espejo (no absorben la radiación). Son mucho más efectivas en cuanto a la protección por que protegen todo el espectro solar y tienen menos riesgo de alergia, pero son menos cosméticas, al dejar una fina capa blanquecina sobre la piel (los fotoprotectores físicos presentan diversas ventajas: puede verse fácilmente la zona donde han sido aplicados). Estos últimos, están especialmente indicados en niños. Son sustancias impermeables a la radiación solar (habitualmente polvos minerales) y los más utilizados son la mica, el dióxido de titanio, petrolato rojo, el óxido de zinc o de hierro, salicilatos, cloruro férrico e ictiol, el talco, etc. Presentan en raras ocasiones dermatitis de contacto o fotocontacto.
Los recientes preparados micronizados son suspensiones de finas partículas que superan el problema de los preparados antiguos que debían aplicarse en capa gruesa y eran opacos, por ello, poco cosméticos. Cuando se dice que un filtro es pantalla total quiere decir que protege frente a los rayos UVA, UVB, UVC e IR, independientemente del factor de protección que tenga frente a cada una de estas radiaciones.
Muchos productos comercializados combinan estas dos modalidades de fotoprotección. Actualmente todos los envases de los fotoprotectores comercializados deben indicar claramente el tipo de filtro que es y el espectro de absorción que protegen.
- EL SIGNIFICADO DEL FACTOR DE PROTECCIÓN
Los filtros se diferencian unos de otros por el factor de protección solar (FPS) que es el índice que mide la capacidad protectora de un filtro frente a los efectos nocivos de la radiación solar sobre la piel y nos indica el tiempo que la piel puede estar al sol sin que aparezca enrojecimiento o se produzca una quemadura. Así por ejemplo, un producto solar que ofrezca un factor de protección 15, significa que la piel así protegida puede estar expuesta a los rayos UVB 15 veces más tiempo que la misma piel sin protección solar. Así pues, para una persona que su piel se quema a los 10 minutos, cuando se aplica un fotoprotector 15, el tiempo que tarda en quemarse se trasforma en 150 minutos. Por lo tanto, conviene saber que cuando más elevado sea el factor de protección, más tiempo de protección presenta, y no indica el grado de permisividad al bronceado.
El FPS no es un valor absoluto; es simplemente un dato orientativo que permite orientar al usuario sobre el margen de tiempo adicional que puede estar expuesto al sol sin experimentar quemaduras. Existen muchos factores que pueden distorsionar el valor del FPS; no sólo los inherentes a las características de la radiación y al tipo de piel, sino también los relativos al tipo de filtro: capacidad de penetración cutánea, resistencia al agua y sudor y modo de aplicación. En efecto, según el espesor de la capa de filtro solar aplicada sobre la piel, el poder de protección puede variar sensiblemente.
El factor de protección solar (en muchos envases indicado con las siglas FPS o SPF) va del 2 al 100, aproximadamente. Pero para añadir más confusión y desconcierto, el cálculo de este número, puede ser por métodos distintos, de un laboratorio farmacéutico a otro, en función de la cantidad de producto aplicado por unidad de superficie y el tipo de fuente lumínica utilizable, lo que determina que estos productos no sean comparables. Las diferentes metodologías existentes y más conocidas son:
-El publicado por la FDA americana (y los derivados de éste que han sido adoptados por otros países) el OTC Panel (over-the-counter ) de la FDA
-El método DIN alemán adoptado por muchos de los fabricantes europeos
Dada esta problemática, los fabricantes Europeos decidieron en 1990 crear una metodología que permita armonizar internacionalmente la determinación del factor de protección solar, de modo que los factores de protección determinados sean comparables y repetitivos. El fruto de este grupo de trabajo cristalizó en 1994 cuando se presentó el denominado Método COLIPA para la determinación del Factor de Protección Solar. Este método es el recomendado por la Industria Cosmética Europea y se prevé que en un futuro próximo sea el adoptado por la Comunidad Europea. En consecuencia, la adopción por parte de los fabricantes de los protectores solares de este método permitirá un mejor conocimiento de la capacidad real de protección que ofrezca cada producto y, en definitiva, proporcionará al médico y al farmacéutico la posibilidad de recomendar más adecuadamente el protector solar más adecuado para cada tipo de piel y de la exposición solar prevista.
RECOMENDACIONES SOBRE EL USO DE LOS FOTOPROTECTORES
(ver normas de protección solar)
*Fotoprotectores sistémicos
En la actualidad, la fotoprotección si nos referimos a la fotoprotección tópica podemos decir que es muy eficaz. Sin embargo, queda pendiente conseguir una fotoprotección mediante la administración vía oral de fármacos u otras sustancias.
Se han intentado diversas aproximaciones a la fotoprotección por vía oral a través de la modificación de los mecanismos lesionales que originan los radicales libres y formas reactivas del oxígeno, generados por la exposición solar y de los que se derivan tanto alteraciones del ADN, alteraciones de membrana y liberación de sustancias mediadoras de la inflamación. Diversas sustancias naturales han sido consideradas como posiblemente capaces de desarrollar ya en condiciones fisiológicas esta acción: vitamina E, vitamina C, betacaroteno, histidina, carnosina, uratos, glutatión, así como los sistemas enzimáticos intra- celulares de la superoxidodismutasa, glutationperoxidasa, tiorredoxinreductasa y catalasa1. Uno de los candidatos más considerados ha sido especialmente la vitamina E pero se dispone de poca información que nos confirme su utilidad clínica real.
De todas maneras no debe entenderse que el concepto de fotoprotección sistémica sea el mismo que la fotoprotección tópica puesto que no se trata de la aplicación de un obstáculo de la naturaleza que sea, físico o químico, entre las estructuras biológicas que han de protegerse y la radiación, si no que se trata de reparadores de las lesiones producidas por la radiación o sobre sus consecuencias inmediatas.
Dr. González Castro