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La piel/Temas de interés/Histórico
  12/07/2004
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TRATAMIENTO ACTUAL DE LA ALOPECIA ANDROGÉNICA

INTRODUCCIÓN

La ALOPECIA, término con el en dermatología nos referimos a la caída del cabello, puede deberse a múltiples factores pero para simplificar, suelen clasificarse en cicatriciales y no cicatriciales.

Cicatriciales: En su evolución el daño de los folículos es permanente, dando lugar a un área cicatricial en el cuero cabelludo, donde no se aprecian orificios foliculares. Suelen deberse a enfermedades dermatológicas del cuero cabelludo con afectación folicular (por ejemplo: lupus, tiñas...) o a otros procesos como quemaduras.

No cicatriciales: La caída de cabello no deja cicatriz, por lo que cabe esperar, cuanto menos, una mejoría con un tratamiento adecuado.

  • Alopecia areata: Aunque se supone un origen inmunológico, la causa última es desconocida, pero el pelo (y en ocasiones el vello corporal, las cejas y las pestañas) se cae habitualmente en forma de "calvas" con unas características clínicas que el dermatólogo reconoce fácilmente. Para más detalles, ver el tema "Alopecias" en la sección enfermedades más frecuentes.

  • Alopecia difusa: El pelo se cae de un modo llamativo por una alteración en su ciclo vital de crecimiento (efluvio telógeno o anágeno). Puede deberse a múltiples factores que el dermatólogo debe reflejar en su historia clínica: enfermedades metabólicas (por ejemplo alteraciones tiroideas), carencias (por ejemplo de hierro o restricciones calóricas por dietas), fármacos, estrés psíquico y físico (como ante ingresos hospitalarios o tras embarazo-parto). Para más detalles consultar el tema "alopecias" en enfermedades más frecuentes.
  • Alopecia androgenética: Es la alopecia sobre la que nos vamos a centrar en este tema, dado el gran número de pacientes afectados y la diversidad de productos para su tratamiento y "leyendas" que ha levantado, muchos de ellos sin ningún fundamento.

La alopecia androgenética debe considerarse una enfermedad genética, en la que los folículos del cuero cabelludo responden de un modo anómalo a la acción de la hormona masculina (testosterona), produciéndose un proceso de "miniaturización " del folículo piloso, que cada vez se hace más pequeño hasta atrofiarse y perderse definitivamente. En este camino hacia la atrofia, como veremos, es donde únicamente pueden actuar los fármacos utilizados en su tratamiento. Los folículos atrofiados definitivamente, se consideran perdidos y, al día de hoy, irrecuperables.

La alopecia androgenética es una enfermedad hereditaria, de herencia aún no completamente determinada y de penetrancia variable, por lo que es muy importante en la entrevista con el paciente la descripción de la situación familiar cercana. Puede afectar a hombres y mujeres, aunque estas últimas se afectan en menor medida por la "protección" que supone las hormonas femeninas. Por ello, muchas mujeres empeoran de su alopecia familiar en la menopausia, cuando se produce un disbalance hormonal y de un modo relativo "aumentan" las hormonas masculinas presentes en todas las mujeres.
La forma y distribución de la alopecia androgenética en hombres y mujeres suele ser diferente. Clasicamente se manejan como patrones de caída masculina la escala de Hamilton y la Europea de Ebling y para mujeres la de Ludwig esquemas a continuación.

 

Otras causas frecuentemente asociadas a la alopecia androgenética como el estrés, la falta de vitaminas o la seborrea, no tienen en la realidad ninguna influencia sobre la caída del cabello, que como hemos mencionado tiene un origen hormonal.

TRATAMIENTOS EN LA ALOPECIA ANDROGENÉTICA
Actualmente sólo dos productos, uno tópico (minoxidil) y otro oral [ finasteride (propecia ®)], son eficaces en el tratamiento de la alopecia androgenética masculina. Todos los demás carecen de eficacia clínica probada y de rigor científico en su aplicación.

- MINOXIDIL:
Se trata de un vasodilatador periférico potente que, administrado vía oral, se usaba en el tratamiento de la hipertensión arterial. En 1981 se inició su uso tópico para el tratamiento de la alopecia androgenética. Su mecanismo último de acción permanece desconocido (su acción vasodilatadora no justifica plenamente su eficacia), aunque se ha demostrado un efecto directo sobre la proliferación del queratinocito folicular. Habitualmente su usa en solución alcohólica en concentraciones que oscilan entre el 2-5% (en España sólo se comercializa al 2% pero es posible su formulación a concentraciones mayores, de mayor eficacia, a las cuales puede añadirse ácido retinoico que potencia su efecto). Es útil tanto en hombres como en mujeres (en éstas últimas más eficaz, puesto que existe un porcentaje de varones en los que el producto no es efectivo). En su aplicación es necesario saber que:

  • Debe permanecer en contacto con el cuero cabelludo al menos 4 horas, antes de retirarse con el lavado.
  • El producto debe aplicarse dos veces al día (1 cc. cada vez) acompañándose de una suave fricción.
  • Los primeros resultados tardan dos meses en aparecer, por lo que su uso debe ser constante.
  • Fundamentalmente recupera el pelo que se está "miniaturizando", que vuelve a ser grueso y pigmentado como pelo terminal, lo que significa que actúa recuperando la "pelusilla". Por ello será útil sólo hasta determinados estadios de alopecia (sin superar el grado III de Ebling). No es en consecuencia un "crecepelo". Su uso principal es el mantenimiento del pelo una vez alcanzada la posible recuperación de folículos.
  • Como efectos secundarios se describen: vello en la zona de la barba (importante su aparición en mujeres) que se elimina en cuanto se suspende el fármaco, cefaleas en un 10% de los casos, y ligera irritación local.
  • Al suspender el fármaco más de 4 meses se produce una caída de cabello con pérdida de todo el beneficio obtenido.

- FINASTERIDE (PROPECIA®):
La testosterona no actúa directamente sobre el folículo, sino su metabolito activo la dihidrotestosterona (DHT), paso regulado por una enzima presente en los folículos, la 5-a-reductasa tipo II. El finasteride actúa inhibiendo esta enzima, por lo que el paso a DHT no se produce y el proceso de "miniaturización" (atrofia del folículo) se detiene, logrando que algunos de estos folículos, aún en un momento reversible del proceso, recuperen su grosor y pigmentación, produciéndose una mejoría clínica. Ésta se producirá en un grado que dependerá del número de folículos que aún se encuentran en un momento reversible. Los pacientes que fundamentalmente se benefician del fármaco son hombres entre 18 y 45 años con alopecias leves o moderadas (grados II- IV de la escala de Ebling). Las zonas donde se observa la mejoría es fundamentalmente en la región interparietal y la "coronilla", siendo menos eficaz en "las entradas". En las mujeres, este tratamiento está contraindicado actualmente. Los primeros resultados pueden observarse en los tres primeros meses, observándose en muchos casos una mejoría continuada hasta aproximadamente los 18 meses del tratamiento. Las indicación óptima del tratamiento es tomar un comprimido diario de 1 mgr. durante al menos dos años. En estas condiciones el fármaco es eficaz en el 86 % de los varones (porcentaje muy superior al obtenido con minoxidil). No obstante es aconsejable mantener la toma diaria de 1 mgr. de forma continuada, ya que la interrupción del tratamiento más de 9-12 meses supone una vuelta a la situación previa. Por otra parte dosis mayores no suponen mayor beneficio y sí la posibilidad de aparición de efectos secundarios, que no aparecen con la dosis recomendada. Entre estos efectos secundarios destaca la disminución de la líbido, aunque hay que insistir en que no se describen a la dosis recomendada de 1 mgr. Con esta dosis no es necesario hacer controles analíticos ni ningún tipo de advertencia o limitación respecto de la toma de otros fármacos.

Es importante insistir, que al día de hoy, éstos son los dos únicos tratamientos eficaces en la alopecia androgenética masculina (en la mujer postmenopaúsica es posible la utilización de antiandrógenos orales que el dermatólogo pautará y controlará si fuera necesario su administración). Todos los tratamientos son eficaces durante su aplicación o ingesta, y no solucionan el problema "para siempre" sino que exigen una continuidad.

- OTRAS "SOLUCIONES":
Antes de que apareciera el finasteride, el tratamiento para la alopecia androgenética masculina era decepcionante. Esto dio paso a la aparición de múltiples "remedios" que, habitualmente en manos de no especialistas en dermatología, prometían resultados "milagrosos". Tal es el caso de la aplicación de ozono, láser o el insistente tratamiento "sobre la raíz" del folículo "debilitada" y la seborrea. Nada de esto es eficaz. Las múltiples lociones y ampollas basan su mejoría inicial en el efecto placebo asociado a la aplicación de cualquier sustancia "con ilusión", y a la fricción que las acompaña en su aplicación que, por sí misma, produce una mejoría leve en los dos primeros meses de uso.
Algunos suplementos como la cistina, soja y otros minerales tienen su espacio en determinadas situaciones carenciales: tras un parto o una enfermedad, dietas muy estrictas... donde puede que un suplemento ayude a la recuperación del folículo. Éste es el caso de algunos tipos de alopecias difusas por efluvio telógeno, no una alopecia androgenética, donde estos productos no tienen sentido. El uso de vitaminas se ha popularizado y justificado sin ningún rigor ni estudio científico que avale la eficacia de su uso. Por ello no debería ser recomendado con tanta naturalidad por otros sanitarios, puesto que la hipervitaminosis puede dar lugar a una situación peligrosa que hay que evitar. Es cierto que un déficit de vitaminas produce alteraciones en el cabello, pero se trataría de un síntoma más dentro de un cuadro carencial de extrema gravedad, afortunadamente difícil de ver en nuestro medio, salvo en casos de anorexia, alcoholismo o situaciones similares.

- CHAMPÚS, TINTES...:
El pelo puede lavarse a diario, incluso varias veces al día, si por ejemplo la práctica de deportes lo hace necesario. Es mejor el uso de champús suaves de uso frecuente, alternando con los champús de tratamiento recomendado por el dermatólogo si existe además dermatitis seborreica. Productos de uso externo como la gomina, los tintes, los acondicionadores, etc., no intervienen en el proceso de atrofia del folículo, y como mucho, pueden secar la queratina terminal que conforma el "tallo" del pelo, sin que de nuevo, esta sea una situación que altere el curso de un proceso determinado hormonalmente. La misma recomendación puede decirse respecto a llevar el pelo corto o largo, aunque los peinados que impliquen una tracción (coletas, rayas muy marcadas y tirantes, etc.) pueden dañar irreversiblemente los folículos implicados en el peinado.






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